Las empresas familiares constituyen la columna vertebral del tejido productivo italiano: representan aproximadamente el 85 % del total de las empresas nacionales y contribuyen a generar cerca del 70 % del PIB, confirmándose así como el corazón palpitante del sistema económico nacional. Sin embargo, su longevidad nunca puede darse por sentada. En mercados marcados por transformaciones tecnológicas, rápidos cambios socioeconómicos y una creciente complejidad competitiva, el verdadero desafío es conciliar continuidad e innovación.
Hablamos de ello con el profesor Salvatore Tomaselli, uno de los mayores expertos italianos en estrategias para empresas familiares, quien subraya que dos conceptos clave —visión holística y estrabismo estratégico— son hoy herramientas indispensables de gobernanza.
Por Roberta Imbimbo

Profesor Tomaselli, ¿qué se entiende por “visión holística” en una empresa familiar?
Para tomar decisiones eficaces y sostenibles, el empresario debe desarrollar una visión holística, es decir, la capacidad de considerar la empresa como un sistema integrado en el que cada componente está interconectado y contribuye al éxito global. Este enfoque exige ir más allá de la mera dimensión gerencial y económico-financiera: la vida de la empresa está profundamente entrelazada con la de la familia que la dirige.
Las dinámicas relacionales internas, incluso cuando la familia parece alejada de la gestión cotidiana, influyen inevitablemente en la cultura organizativa y en las decisiones estratégicas. Del mismo modo, las decisiones empresariales inciden en la calidad de las relaciones familiares y en la capacidad del núcleo familiar para interactuar adecuadamente con la empresa. Una gobernanza moderna no puede, por tanto, prescindir de la interdependencia entre familia y empresa.
De aquí surge el concepto de “ciudadanía familiar”, que define la armonía y la cohesión del núcleo familiar como condiciones imprescindibles para el correcto funcionamiento de la estructura empresarial. Gestionar una empresa familiar con pensamiento sistémico significa promover confianza y transparencia, elementos indispensables para garantizar la solidez de los vínculos y la duración del proyecto común. La cohesión familiar es el primer pilar de la solidez empresarial, y sin ella ninguna gobernanza puede sostenerse en el tiempo.
¿Cómo se transforma la visión holística en decisiones operativas y comportamientos cotidianos?
Poniendo orden en la información, compartiéndola y asegurando que todos los miembros de la familia y de la empresa tengan el mismo marco de referencia. Si los datos y las decisiones no son transparentes, es fácil generar conflictos o malentendidos. A veces abordar temas incómodos es difícil, pero no hacerlo expone a un riesgo aún mayor: el de no lograr construir relaciones duraderas.
La visión holística impulsa, por tanto, no solo a gobernar la empresa, sino también a cultivar las relaciones familiares, consolidar la convivencia entre socios y desarrollar la confianza mutua. Esta es la condición indispensable para que empresa y familia puedan crecer juntas.
¿Qué relación existe entre esta visión y el “estrabismo estratégico”?
El estrabismo estratégico es el complemento natural de la visión holística: implica mirar simultáneamente al corto y al largo plazo, gestionando las urgencias diarias sin renunciar a la planificación futura.
Además de permitir anticipar tendencias y prevenir crisis, este enfoque también afecta a las dinámicas familiares. Cuando algunos socios pierden interés o desean salir, la ausencia de soluciones puede convertir la participación accionarial en verdaderas “prisiones accionariales”, generando tensiones.
Una gobernanza con visión de futuro prevé instrumentos prácticos —pactos familiares, mecanismos de liquidación, creación de reservas patrimoniales específicas, recompra de acciones y planes de sucesión claros— que permiten liquidar a los socios con equidad, evitar conflictos y salvaguardar la estabilidad de la empresa. Solo así la visión holística y el estrabismo estratégico se traducen en continuidad, competitividad y armonía: la lente que permite ver el presente y el futuro al mismo tiempo.
En conclusión, ¿cuál es el consejo más importante que desea dar a las familias empresarias comprometidas con el desafío de la transición generacional?
La visión holística, el estrabismo estratégico y el pensamiento sistémico no son teorías abstractas, sino herramientas concretas de gobernanza. Requieren una cultura empresarial moderna, capaz de integrar empresa y familia en un camino común, basado en el compartir y en la orientación hacia el futuro. Solo así la continuidad se convierte en una oportunidad y no en un desafío.
El legado más valioso no es solo la empresa, sino una identidad y una cultura capaces de evolucionar. Por ello se necesita una reflexión colectiva que guíe el relevo generacional con visión de largo plazo, mediante verdaderas arquitecturas de alineación entre los distintos actores implicados. Es la única manera de crear cohesión, fortalecer la confianza mutua y garantizar la continuidad armoniosa de un proyecto empresarial que cambia de rostro con las generaciones, pero preserva su espíritu y sus valores originales.














































