La salud bucodental ya no es únicamente una cuestión clínica. Hoy en día, la sonrisa se ha convertido en uno de los elementos más importantes de la comunicación personal. Gracias a la innovación tecnológica, la ortodoncia invisible y los nuevos avances en estética dental, la Dra. Annalisa Longobardi, especialista en Ortodoncia, explica la evolución de una profesión que, en los últimos años, ha transformado profundamente la relación de las personas con su propia imagen.

Dra. Longobardi, ¿cómo nació su pasión por la odontología?

Mi pasión por la odontología nació en el seno de mi familia. Mi padre era dentista y, desde muy pequeña, tuve la oportunidad de conocer de cerca este mundo, desarrollando un profundo interés tanto por la profesión como por la relación humana que se establece con los pacientes. A los dieciocho años decidí seguir sus pasos matriculándome en la Facultad de Odontología. En aquella época era una elección poco habitual para una mujer: en mi promoción de Nápoles solo éramos dos estudiantes. Hoy, a las puertas de los cincuenta años, sigo ejerciendo esta profesión con el mismo entusiasmo, la misma dedicación y la misma pasión que me han acompañado desde el primer día.

¿Cuánto ha cambiado el concepto de la sonrisa en los últimos años?

Muchísimo. Durante décadas, el mensaje predominante fue el de la prevención, resumido en el clásico “más vale prevenir que curar”. Ese principio sigue siendo fundamental, pero hoy se ha sumado una nueva dimensión. Con la llegada de las redes sociales y la comunicación visual, la sonrisa se ha convertido en una parte esencial de la imagen personal. Las personas desean mostrar la mejor versión de sí mismas, y la sonrisa suele ser el primer rasgo que llama la atención.

¿La ortodoncia moderna es muy diferente de la de hace algunos años?

Diría que ha vivido una auténtica revolución. Hoy contamos con alineadores transparentes prácticamente invisibles que permiten obtener resultados excelentes incluso en los casos más complejos. Sin embargo, es importante subrayar que no se trata simplemente de un tratamiento estético. Los alineadores deben ser prescritos y supervisados por profesionales con experiencia, ya que corrigen no solo la alineación de los dientes, sino también problemas funcionales, articulares y de oclusión.

Una vez finalizado el tratamiento de ortodoncia, ¿cuáles son las solicitudes más frecuentes de los pacientes?

Muchos pacientes desean completar el proceso mejorando aún más la estética de su sonrisa. El blanqueamiento dental profesional es, sin duda, uno de los tratamientos más solicitados. Hoy existen soluciones personalizadas capaces de adaptarse a las diferentes necesidades, desde procedimientos intensivos realizados en la clínica hasta tratamientos domiciliarios más progresivos.

¿Las carillas dentales siguen siendo el tratamiento estético más demandado?

Sin duda, continúan siendo uno de los procedimientos más solicitados. Las carillas de cerámica permiten corregir la forma, el color y las proporciones de los dientes, ofreciendo resultados extremadamente naturales. En los últimos años he realizado numerosos tratamientos, incluso para personalidades conocidas. Para quienes prefieren un enfoque más conservador, existen además técnicas modernas con resina compuesta que proporcionan excelentes resultados estéticos con una intervención mucho menos invasiva.

¿Cuál es el mensaje más importante que le gustaría transmitir?

Que la sonrisa nunca debe entenderse únicamente como un elemento estético. Una sonrisa extraordinaria siempre nace de una boca sana y funcional. Cuando la salud, la armonía y la estética se unen, el resultado no es una sonrisa perfecta según los cánones de la moda, sino una sonrisa auténtica. Y, muy a menudo, es precisamente esa autenticidad la que consigue transformar la manera en que una persona se ve a sí misma.

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