por Roberta Imbimbo

Doctor Ventura, en un contexto marcado por crisis y complejidad, ¿cuáles son, a su juicio, los fundamentos que una empresa debe proteger para seguir siendo competitiva?
El contexto ha cambiado radicalmente. Hoy, para mantener la competitividad en un mercado en continua evolución, la empresa debe trabajar de manera constante en dos ejes principales. Por un lado, la optimización continua de su organización; por otro, la capacitación y actualización de las personas. No son eslóganes, sino condiciones necesarias.

¿Qué entiende por “organización continua”?
Significa que la organización ya no puede concebirse como una estructura estática que se revisa de vez en cuando. Es un organismo en evolución que debe reaccionar en tiempo real a los cambios del entorno. Para lograrlo, es necesario gestionar al menos cinco dimensiones: la tecnología, hoy accesible pero todavía poco integrada en los procesos; la conexión con los mercados, una oportunidad que requiere estructuras preparadas y conscientes; el diálogo intergeneracional, fundamental para valorar las distintas edades presentes en la empresa; la capacidad de moverse a la velocidad del cambio; y, por último, la sostenibilidad, no solo ambiental sino también económico-financiera.

¿Y el capital humano, en todo esto?
Es aún más central que antes. En un contexto tecnológico avanzado, la verdadera diferencia la marcan las personas. Invertir en la capacitación es un activo estratégico. Pero se necesita método: no se puede contratar o desarrollar a alguien sin comprender primero en profundidad el contexto interno. Son necesarios la escucha, el análisis y el mapeo. Solo así se crea una conexión auténtica entre la persona y la organización.

¿Cómo reciben las pymes las propuestas de optimización y capacitación?
Aquí tocamos el verdadero núcleo de la competitividad de nuestro país. Italia está compuesta en más de un 90 % por pequeñas y medianas empresas. Muchos empresarios son conscientes de las dificultades, pero les cuesta iniciar verdaderos procesos de transformación porque siguen ligados a una lógica de inmediatez. El problema es cultural: se necesitan método, visión y un nuevo enfoque del cambio. El diagnóstico no basta; todo se juega en la implementación.

Si tuviera que dar un solo consejo, ¿cuál sería?
Crear oportunidades de diálogo cualificado. Cada empresa tiene su propia identidad, y compartirla con consultores expertos ayuda a tomar decisiones conscientes y sostenibles. Así es como el diálogo se transforma en visión y la visión en competitividad.

Para más información: www.cmpconsulting.it

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